Un hombre de 48 fue intervenido quirúrgicamente en Rumania, luego de que sus radiografías revelaran que tenía dos cabezas de martillo atoradas en el intestino. El paciente explicó que se había introducido las herramientas con la intención de regularizar su ralentizado tráfico intestinal.

Los médicos de un hospital en la ciudad rumana de Orlea se quedaron de una pieza cuando vieron las radiografías de Viorel Firoiu, un hombre de 48 años ingresado en la emergencia del establecimiento:
en el intestino del paciente podían verse dos cabezas de martillo.
Según explicó el propio Firoui, las herramientas fueron a parar a tan inapropiado sitio cuando -bajo el efecto de algunos tragos de más-, decidió remediar una aguda constipación que lo aquejaba a raíz de un atracón de cerezas, produciéndolo molestias y dolores.
En declaraciones recogidas por el tabloide británico The Sun, la doctora Cristina Bontescu, quien tuvo a cargo el caso, explicó que el paciente se introdujo un martillo en el recto para intentar "destrabar" su tráfico intestinal. Al hacerlo, la cabeza del martillo quedó atrapada dentro de su anatomía, por lo que el inspirado y constipado rumano decidió enviar otro martillo en busca del primero, con idéntico resultado.
La remoción de los objetos metálicos fue realizada mediante cirugía.
Utilizo el famoso metodo Rafita para remover la constipacion.